Este municipio cuenta con una red significativa de estos caminos tradicionales, entre los que destacan la Cañada Real Segoviana, así como el Cordel de Hoyo de Manzanares, el Cordel de Valladolid y el Cordel del Gasco

El pasado 18 de abril de 2026, la Asociación Torreverde organizó una sesión divulgativa sobre vías pecuarias en Torrelodones, que tuvo lugar al final de la calle Dr. Huertas, en la intersección con la calle del Carmen. Se hizo allí, bajo un majestuoso árbol, porque esta zona urbana es vía pecuaria, un tesoro para el municipio que debe protegerse.
Las vías pecuarias son una de las redes de caminos públicos más singulares de España y, probablemente, del mundo. Su origen se remonta a la Edad Media, y queda formalmente reconocido en el año 1273, bajo el reinado de Alfonso X el Sabio, con la creación del Honrado Concejo de la Mesta. En aquel momento, la ganadería, especialmente la producción de lana, tenía un enorme valor económico, hasta el punto de ser prioritaria frente a otros usos del territorio.
De hecho, la creación de esta red responde en parte a un conflicto: el paso libre del ganado provocaba daños en los cultivos, lo que generaba constantes quejas de los agricultores. Para evitar estos problemas, se establecieron rutas específicas y protegidas para el tránsito ganadero, dando lugar a las vías pecuarias tal y como las conocemos hoy.
Este sistema permitió el desplazamiento estacional del ganado entre pastos de invierno y verano, y dio lugar a una extensa red de caminos que hoy constituye un patrimonio histórico, cultural y ambiental de enorme valor.

Lo verdaderamente excepcional es que esta red, que supera los 125.000 kilómetros en toda España, no tiene equivalente en otros países: se trata de un dominio público protegido por ley que ha perdurado hasta nuestros días, adaptándose a nuevos usos sin perder su esencia.
Más allá de su origen ganadero, las vías pecuarias han evolucionado hasta convertirse en auténticas infraestructuras verdes, fundamentales para la sostenibilidad del territorio. Actúan como corredores ecológicos, conectando espacios naturales y facilitando el desplazamiento de fauna y la dispersión de flora. Además, desempeñan un papel importante como cortafuegos naturales, contribuyendo a frenar la propagación de incendios forestales, especialmente en entornos como el nuestro, donde la interfaz urbano-natural es cada vez más relevante.
En el término municipal de Torrelodones contamos con una red significativa de vías pecuarias que forman parte de este valioso sistema. Entre ellas destacan la Cañada Real Segoviana, uno de los grandes ejes históricos de la trashumancia, así como varios cordeles de gran importancia como el Cordel de Hoyo de Manzanares, el Cordel de Valladolid y el Cordel del Gasco, junto a diversas veredas que articulan el territorio local.
Torrelodones se sitúa además en una posición privilegiada, entre dos espacios naturales protegidos de enorme valor: el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares y el Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama y su entorno. En este contexto, las vías pecuarias desempeñan un papel fundamental como elementos de conexión entre ambos espacios, permitiendo la continuidad ecológica y favoreciendo el movimiento de especies, lo que resulta clave para el mantenimiento de la biodiversidad.
Estas vías no solo tienen un valor ambiental, sino también social: son espacios para el paseo, el disfrute de la naturaleza y la movilidad sostenible. Sin embargo, su conservación no está garantizada. Las ocupaciones indebidas, los vertidos o la falta de mantenimiento ponen en riesgo su integridad y su función.
Proteger las vías pecuarias es proteger nuestro patrimonio común. Es conservar una red única en el mundo que combina historia, naturaleza y futuro. Desde Torreverde seguimos trabajando para su defensa y puesta en valor en nuestro municipio.