Propuestas para la presa del Gasco y el canal del Guadarrama

La Ilustración española, en el siglo XVIII, destacó por su gran esfuerzo por modernizar España y ponerla a la altura de los mejores países de Europa. Para mejorar las comunicaciones, se realizaron importantes obras, como el canal de Castilla o el Puerto de Despeñaperros.

Uno de sus proyectos más ambiciosos fue el fallido intento de comunicar Madrid con Sevilla y el mar a través de un canal navegable de 771 kilómetros. Salvando un desnivel de 700 metros, pretendía unir la capital con el Atlántico a través de las aguas de los ríos Guadarrama, Manzanares, Tajo y Guadalquivir. La idea contó con el apoyo del Rey Carlos III y con el financiamiento principal del Banco de San Carlos, precursor del Banco de España, presidido por Francisco de Gabarrús, con un presupuesto de 180 millones de reales.

La cabecera del proyecto se fijó en el río Guadarrama, aprovechando el estrechamiento del río en la zona del Gasco, entre Torrelodones, Galapagar y Las Rozas. Allí, en el año 1787, se iniciaron las obras de la presa sobre un proyecto del ingeniero militar, de origen francés, Carlos Lemaur, continuadas por sus hijos a su muerte. El proyecto finalmente llegó a su fin en el año 1799, tras una fuerte tormenta provocó la entrada de agua en los parámetros intermedios y con esa presión, el derrumbe del paramento de aguas abajo. Entre este derrumbe y la falta de recursos del Banco de San Carlos, se decidió paralizar las obras que nunca se reanudarían, dejando una inconclusa presa que ha sido abandonada a su suerte.

Se encargó a Carlos Lemaur por su experiencia en la vía de comunicación a Galicia, en Despeñaperros y en el Canal de Castilla. Sin embargo, lo cierto es que tenía mucha más experiencia en topografía caminera que en el diseño de presas, lo que explicaría que utilizara una técnica heredada de los romanos con muros trasversales de mampostería de piedra de granito asentados con morteros, rellenando los huecos con materiales sueltos. Un diseño considerado, inviable como señaló la catedrática Teresa Sánchez Lázaro.

El derrumbe de 1799 hizo que la presa se quedara en los 53 metros de altura, sin llegar a los 93 programados que la hubieran convertido en la mayor presa del mundo de la época. Tenía 251 metros de longitud, con una anchura de 7,2 metros en la base y 4 en la parte superior.  Del canal se llegaron a construir 27 kilómetros, con 42 acueductos de los que sobreviven 19. La anchura va de los 12 a los 16 metros, con 3 de profundidad. Y el canal llega hasta la dehesa de Navalcarbón, en Las Rozas, después de varios kilómetros en excelente estado para luego atravesar campos de golf y construcciones del casco urbano. Hay tramos perdidos por las nuevas construcciones mientras otros se conservan en buen estado.

El que hoy, después de más de 200 años, se conserve el proyecto, la presa y buena parte del primer tramo del canal debería ser motivo de satisfacción colectiva y un compromiso de conservación y puesta en valor por parte de la Administración. Así lo defendieron los tres municipios afectados, Torrelodones, Las Rozas y Galapagar, que en el año 2012 trasladaron a la Dirección General de Patrimonio los acuerdos de sus Plenos municipales solicitando la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) para el Canal de Guadarrama y la presa del Gasco con sus edificaciones auxiliares.

Ante el silencio de la Dirección General de Patrimonio los plenos municipales, a iniciativa del equipo de VxT, se volvió a insistir en el año 2016 aportando Informes de la Real Academia de Ingeniería,  de la Comisión de Monumentos de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y de la Real Academia de la Historia, coincidiendo todos ellos en los altos valores patrimoniales del Canal y la presa del Gasco y su adecuación a la figura de Bien de Interés Cultural prevista en la legislación estatal (Ley 16/1985 de 25 de junio) y los altos valores excepcionales dentro del patrimonio histórico madrileño que reclama la Ley 3/2013, de 18 de junio de la Comunidad Autónoma de Madrid.

Respondiendo a esta insistencia el 24 de mayo de ese año la Directora General de Patrimonio contesto señalando entre otras cosas que “la Presa del Gasco y todos los elementos asociados al magno proyecto del Canal de Guadarrama tienen gran importancia como elementos integrantes del patrimonio histórico de la Comunidad de Madrid y merecen, sin lugar a dudas, ser protegidos con una declaración especifica… La impresión general de cuantos técnicos han tenido conocimiento directo de la envergadura de los restos conservados es que son merecedores de la máxima categoría de protección”. (Carta de la Directora General de Patrimonio, Dª Paloma Sobrini registro de salida 03/199972.9/16 del 31/5/2016). 

En el mismo escrito se recaba la colaboración de los ayuntamientos afectados y se señala: “Respecto al Acuerdo Primero, hay que decir que la Presa del Gasco y el Canal de Guadarrama son dos construcciones vinculadas entre sí como partes de un mismo proyecto, por lo que no procede plantear una declaración individualizada de BIC para cada una de ellas…”. Como resultado de esa petición de colaboración los ayuntamientos asumieron el coste de los informes técnicos preceptivos que fueron presentados y aprobados por la DGP completando así la documentación necesaria para la declaración del BIC.

Sin embargo y para sorpresa de todos los implicados, a principios del año 2020 se hizo pública la decisión de la DG de Patrimonio de decaer el estudio del expediente, volviendo a dejar, después de largos 8 años de tramitación, sin culminar el proceso de protección integral de este importante patrimonio de todos los madrileños. Detrás de esta decisión estaba la presión de intereses inmobiliarios que pretendían reducir al máximo el impacto protector del BIC. Se redujo y se estrecho la zona de protección, se tranquilizó a propietarios potencialmente afectados y se rehizo el Informe Técnico.

El 1 de septiembre de 2021, mediante el Decreto 206/2021, el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid, declaró Bien de Interés Cultural en la categoría de Paisaje Cultural, El “Paisaje Cultural de la Presa del Gasco y el Canal del Guadarrama”. Se trata de la primera vez que la Comunidad de Madrid declara un BIC en esta categoría.

El patrimonio a proteger incluye la presa, varias arroyos y barrancos, además del camino de sirga, que discurre por su margen derecho, caminos auxiliares de la obra emplazados en terrenos abruptos de ladera, canteras y diversas edificaciones vinculadas a la obras, como las Casas del Canal, la Casa del Guarda o de García y otras, además del Caz del Arroyo de la Torre, emplazado en la margen izquierda del canal.

Especial importancia tiene el patrimonio geológico, geomorfológico e hídrico del entorno. A todo ello hay que sumar una rica variedad de hábitats, flora y fauna silvestres distribuida en montes y terrenos ocupados por vegetación natural, destacando amplios espacios ocupados por especies mediterráneas, como la encina, con especies típicas del bosque mediterráneo. Es necesario reconocer que la excelente conservación en parte es debida a ser propiedad privada y estar protegido por el Parque Regional.

Junto a los valores naturales y culturales del paisaje destacan los científico técnicos asociados a la construcción de la obra, los estéticos, monumentales y didácticos. En la actualidad, el Paisaje Cultural está sometido a una importante presión que pone en peligro su conservación y su acceso a la ciudadanía. Por una parte, la expansión urbanística ha supuesto la desaparición de parte del canal, y por otra el cierre del camino del Pardillo por la actual propiedad impide el acceso a la presa y canal.

En definitiva, el Paisaje Cultural es un territorio complejo que incluye un potente patrimonio natural y cultural, apenas conocido y que forma parte de un espacio natural protegido. A la vez, es un espacio de socialización, muy valorado por la población local y el tejido asociativo y, por todo ello, un espacio sometido a una intensa presión urbanística y a una cada vez mayor presencia de visitantes. También es un espacio de oportunidad para impulsar la generación de empleo de calidad y nuevo tejido productivo.

El hecho de tratarse del primer BIC declarado en la Comunidad de Madrid como categoría de Paisaje Cultural, la implicación de tres administraciones locales, la cercanía a la capital (menos de 30 kilómetros) y el efecto llamada que implica la declaración del BIC, en tanto genera una mayor afluencia de visitantes, junto con la multiplicidad de usos actuales, potenciales y de futuro, plantea un escenario complejo, con problemas y oportunidades, cuya gestión requiere la colaboración de los tres municipios, de otras administraciones públicas y del resto de agentes, incluyendo la sociedad civil organizada.

Hay que señalar que hasta la fecha el Canal de Isabel II ha optado por evitar comprometerse en el proceso, mientras la Confederación Hidrográfica del Tajo se ha venido inhibiendo de sus responsabilidades formales. Recordemos que la normativa exige que el titular del BIC se responsabilice de su conservación. De ahí la falta de interés de algunos agentes y que se  planteen dudas respecto a la titularidad de la presa. 

La Dirección General de Patrimonio por su parte manifiesta su imposibilidad de abordar una actuación en la presa y canal al no tener dotaciones económicas para ello. Igual ocurre con la Comunidad de Madrid que parece que carece de la necesaria voluntad política,  por lo que la posible iniciativa queda en manos de los tres ayuntamientos colindantes que, pese a su interés, no disponen de recursos suficientes para abordar un Plan Director en condiciones.

Cabe señalar que estamos ante un patrimonio cultural de repercusión nacional que supera con mucho un escenario autonómico. Es uno de los mejores ejemplos de los esfuerzos de la Ilustración española por modernizar España, supone el inicio de la ingeniería civil española. De ahí el afán con que algunas organizaciones hemos trabajado en esta protección formando un grupo de trabajo y elaborando unos criterios que resumo a continuación:

El equipo de trabajo ha analizado las recomendaciones del Plan Nacional de Paisaje Cultural y de documentos internacionales, nacionales y regionales como el Convenio Europeo del Paisaje, El Convenio Marco del Consejo de Europa sobre el Valor del Patrimonio Cultural para la Sociedad, la Ley de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid y la legislación autonómica sobre espacios naturales protegidos, proponiendo abordar la cuestión mediante la elaboración de un documento de planificación, orientado a la gestión, denominado Plan Director del Paisaje Cultural de la Presa del Gasco y el Canal del Guadarrama. 

Se propone que ese futuro Plan se aborde desde los siguientes criterios generales:

  • Priorizar la conservación del patrimonio.
  • Reconocer el papel protagonista de los Ayuntamientos limítrofes, Las Rozas, Galapagar y Torrelodones, dispuestos a una gestión conjunta del patrimonio con las entidades que se designen.
  • Profundizar en el conocimiento del paisaje y sus valores patrimoniales, incluyendo su génesis y evolución histórica y sus componentes naturales y antrópicos.
  • Convertir el conjunto en un gran Centro difusor cultural, capaz de atraer a sectores universitarios, colegios profesionales, fundaciones o investigadores.
  • Difundir el conocimiento del paisaje a la ciudadanía y sensibilizarla sobre la necesidad de su conservación.
  • Sistematizar la difusión de los valores patrimoniales del conjunto. La ingeniería como elemento transformador de la sociedad en esta época, la ambición transformadora y modernizadora de la Ilustración, los problemas de comunicación vial de la época y sus condicionamientos.
  • Fomentar la puesta en valor desde criterios de sostenibilidad ambiental, social y económica, fomentando un turismo cultural cualificado.
  • Celebración de jornadas de investigación y difusión. 
  • Minimizar los impactos negativos de las actividades antrópicas en el patrimonio.
  • Evitar la masificación y concentración excesiva de visitantes.
  • Fomentar una accesibilidad y movilidad sostenibles promoviendo fórmulas de transporte colectivo, estableciendo mecanismos de ordenación y control de vehículos privados y flujos de visitantes.
  • Vincular el disfrute del paisaje cultural a la calidad de vida de la población.
  • Generar servicios y empleo especializado y de calidad.

Para poder alcanzar estos objetivos se necesita:

  • Abordar la puesta en valor de este patrimonio desde una perspectiva nacional.
  • Apoyar el liderazgo de los tres ayuntamientos colindantes y las aportaciones ciudadanas de las asociaciones implicadas en colaboración con las entidades públicas que se designen. (Reales Academias de Ingeniería, de Bellas Artes de San Fernando y de la Historia).
  • Requerir la involucración de  instituciones como la CHT y CYII y la Comunidad de Madrid.
  • Lograr un financiamiento estatal que permita desarrollar esta experiencia de puesta en valor sostenible de este valioso paisaje cultural tan cercano a la capital.

Decía el poeta que se hace camino al andar. Por eso los siguientes pasos deben ser luchar por la apertura del camino de acceso a la presa, buscar aliados institucionales que nos ayuden de perfilar ese Plan Director protector del entorno y volver a meter en las agendas municipales la recuperación y puesta en valor del BIC.

Todo este planteamiento puede sonar muy utópico. Sabemos que lograr la protección de nuestro patrimonio es difícil pero merece la pena.

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