Los aparcamientos de Torrelodones: ¿solución o despilfarro?

Uno de los grandes descubrimientos de las necesidades de nuestro pueblo por parte del actual equipo de gobierno es el problema del aparcamiento. Parece que lo consideran mucho más acuciante que la normalización y aumento del ancho de las aceras, el mantenimiento y recuperación del arbolado urbano (casi desaparecido), la prioridad al pequeño comercio local de proximidad, la atención a nuestros mayores, la contaminación lumínica nocturna o aplicar experiencias exitosas contra el cambio climático a través de la recuperación de espacios arbolados.

En lugar de seguir el modelo holandés de levantar asfalto para implantar espacios verdes o estudiar la experiencia de la plaza de Cataluña en París (donde el pavimento duro ha sido sustituido por árboles bajando cuatro grados la temperatura de verano), nuestros cualificados gobernantes locales han optado por un modelo de pueblo basado en el uso del coche, el viejo modelo del ladrillo y la generación de plazas de suelo duro para recintos feriales y de eventos.

Respecto a los aparcamientos consideran que es necesario proceder a la construcción de tres nuevos parkings. El del Tanatorio, que parece bastante lógico y de muy bajo costo, el de Pradogrande, que merece un artículo por sí solo, y el de la calle Real del que queremos tratar.

En el verano de 2024, el Ayuntamiento anunció la construcción de un aparcamiento subterráneo en la calle Real con un presupuesto de 11 millones de euros y con una capacidad para 315 plazas entre rotatorias y de residentes. Encima del sótano está prevista una plaza de suelo duro como espacio de relación social. La obra durará entre dos y tres años y se prevé también la posible construcción de docenas de viviendas.

Actual zona de aparcamiento de la calle Real
Actual zona de aparcamiento de la calle Real

El equipo de gobierno municipal ha adjudicado a la UTE Cabanillas y Ábalos la redacción del proyecto, con un plazo de cinco meses, y la posterior dirección de obra del aparcamiento subterráneo por un importe cercano a los 400.000 euros. El proyecto contempla la obligación de reforzar una serie de pilares de forma que en su caso se pudiese levantar mas plantas para uso residencial.

Por la calle Real y bajando por la zona peatonal pasan todos los servicios de acometidas de agua, electricidad, desagües, etc. Por lo que cualquier actuación va a afectar notablemente al día a día de vecinos y negocios durante esos años previstos de obras.

Pese a que la alcaldesa Almudena Negro ha declarado públicamente que el subsuelo del aparcamiento no tiene casi granito y que por tanto no será un problema técnico, ni de costes, alguien debería recordarle que ya en el 2004 el PP, gobernante en aquel momento, intentó hacer un proyecto similar y que tuvo que desestimarlo por los negativos informes sobre viabilidad, los datos sobre la gran masa de granito existente en el subsuelo y la oposición vecinal. Son los inconvenientes de no ser vecinos del pueblo, que se desconoce nuestra pequeña historia local.

No hay definición sobre el modelo de financiación de una obra de esta envergadura. Dado el importe es obligatorio aprobarlo en pleno municipal y que el proyecto cuente con un plan financiero que sea informado positivamente por la Intervención Municipal, que, como funcionario público, se responsabiliza de su corrección.

El problema es el enorme peso sobre el presupuesto anual del Ayuntamiento que tendría esta deuda que sería imposible amortizar en un plazo razonable. El nivel de endeudamiento sobre los ingresos municipales hará inviable esta alternativa.

La única solución posible sería el desarrollo mediante la colaboración público- privada. Fórmula mágica que ha permitido endeudarse a muchos municipios hasta límites insostenibles como ocurrió con el aparcamiento de Honorio Lozano en Collado Villalba. Pero en todo caso hay que resarcir al socio privado y para eso o se hace mediante pago por estancias (que, aunque fuera caro, no resarciría de la inversión) o facilitando negocio a través de la construcción de viviendas encima del aparcamiento, lo que parece previsto en el propio proyecto constructivo.

El pequeño problema, que suponemos que conocerá el equipo de gobierno, es que ese suelo fue expropiado a un conocido promotor inmobiliario del pueblo sobre el principio de interés publico y para ese aparcamiento. En cuanto se plantee formalmente la construcción de viviendas no sería sorprendente que la familia expropiada reclamara su derecho de reversión de la expropiación. “Usted me expropió para un aparcamiento público, no para hacer negocio. Si ahora va a vender parte para viviendas reclamo la reversión”.

Nuestro equipo municipal insiste una y otra vez en la urgente necesidad de los tres aparcamientos. Modestamente rechazamos ese argumento. Se puede mejorar sustancialmente el aparcamiento de nuestro pueblo con unos costes mucho menores y sin alterar la calidad de vida de nuestros vecinos.

El disuasorio del Tanatorio nos parece una buena solución. Tiene un coste mínimo (menos de 50.000 euros) y genera cerca de cien plazas.

Para la Colonia entendemos que la mejor solución es ejecutar el aparcamiento de la estación de clara utilidad pública. Esta misma semana la Alcaldesa confirmó que la Comunidad de Madrid ha aprobado la construcción del aparcamiento de la estación. Transitoriamente sugerimos adaptar el solar de la CM enfrente de la Guardia Civil y del autobús a Madrid. Sin prácticamente coste canalizaría las plazas de usuarios con destino a Madrid. Liberando plazas de la zona de Jesusa Lara. Pero ya habrá ocasión de abordar más a fondo este proyecto de Pradogrande porque encierra aspectos relevantes a analizar.

Sobre el de la calle Real entendemos absolutamente innecesaria la reforma. Se ganarían algo más de cien plazas, pero consideramos mucho más razonable y económico hacer un aparcamiento en el antiguo vertedero que podría absorber todas las plazas necesarias, también con un coste mínimo y a unos pocos minutos de la plaza del pueblo, sobre todo si se mejoraran los accesos a la zona central del pueblo.

Mucho nos tememos que, sin haber realizado estudios técnicos solventes, ni abierto un dialogo público, se haya apostado por un modelo de población basado en la prioridad del vehículo rodado, en la vivienda de alto standing, en la generación de plazas para eventos, siguiendo torpemente el modelo de Las Rozas y, sobre todo, por un modelo de gestión de espaldas a los vecinos, sin atenderles, ni escucharlos. Nuestros gestores parece que se olvidan de que son servidores públicos, que entre todos les pagamos el sueldo y que su primera obligación es atender y escuchar a los ciudadanos.

Esa desafección la pagarán cara. Esperemos que los vecinos no tengamos que soportar sus secuelas. Ellos están de paso, pero nosotros seguiremos viviendo aquí. Por eso es tan importante que aprendamos a defender nuestros intereses ciudadanos. Muy humildemente es lo que pretendemos hacer desde nuestra asociación TorreVerde.

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